Manteniendo nuestro principio de que el dibujo es la base de toda expresión artística figurativa, en este álbum, como ya es nuestra costumbre, también hemos intercalado algunos dibujos entre las reproducciones de lienzos al óleo, que os proponernos en sanguina, pero que naturalmente también pueden hacerse a la sepia, con uno o varios lápices de dureza diferente, o con el carboncillo de sección cuadrada o redonda. El dibujo puede desempeñar una función preparatoria para el color, como veréis en las páginas siguientes, haciendo de sostén preciso e insustituible a la hora de pintar el cuadro, pero aplicando los trucos que os sugerimos, por sí solo adquiere también la perfección de una obra acabada. Con un lápiz de mina de carbón duro se obtienen las líneas finas, útiles, como en este puente, cuando hay que reproducir los detalles muy minuciosamente, o cuando se construye ´el armazón´ de los diferentes modelos, como los árboles y las piedras en primer plano. Por otro lado, con el carboncillo de sección cuadrada se crean los efectos de plasticidad y sombreado, deslizando sobre la hoja uno de sus lados más gruesos, y los de perspectiva y profundidad, usándolo de canto como en el agua abajo a la derecha. Por último, con la punta del carboncillo se obtendrán los mismos trazos que con el lápiz, naturalmente con más cuerpo y más suaves. Concluimos aquí porque sabemos que nada anima más a probar que el hablar de técnicas artísticas, y estamos seguros de que si dejáis espacio a vuestra imaginación y seguís nuestros consejos, no tardaréis mucho en ser expertos del arte del dibujo, y tal vez seáis vosotros mismos quienes os inventéis algún procedimiento particular, o aprovechéis algunas virtudes de estos materiales para personalizar de manera inequívoca vuestras obras.