Soy el político más querido del mundo´, decía Silvio Berlusconi en junio de 2009, poco antes de que su partido ganara las elecciones europeas. Por entonces, según los sondeos, gozaba de un 75% de popularidad gracias al control casi absoluto de los medios de comunicación. Las fotos de sus fiestas privadas, hechas públicas por el periódico El País, parecían no afectarlo. El escándalo Berlusconi, sin embargo, no había hecho más que empezar. Papi recorre los últimos tres años de la vida política y personal del Primer Ministro de Italia y se detiene en los hechos más relevantes que despertaron la atención de todo el mundo: el control de la televisión estatal y privada, sus problemas matrimoniales, el divorcio y las fiestas exclusivas que montaba en Villa Certosa, adonde acudían bellas y jóvenes mujeres a cambio de dinero, un puesto en el gobierno o un lugar en las listas de eurodiputadas. ´