´Ciudad del desierto, evocación laboriosa y diligente de hombres habituados a sobrevivir en la aridez e inclemencia de noches gélidas y días tórridos´, Paquimé es uno de los sitios arqueológicos más famosos de Mexico por sus grandes construcciones, que muestran la destreza y los conocimientos que poseían los arquitectos prehispánicos. La ciudad de Paquimé se ubica en la enorme región del Mogollón, en cl actual estado de Chihuahua, y alcanzó su máximo desarrollo y su decadencia entre los años 1060 y 1340. La arqueóloga Beatriz Braniff- Cornejo da cuenta aquí de la vida económica, social y cultural de este sitio protegido por la serranía de coníferas y bosques. Los vestigios encontrados hacen suponer que las redes de intercambio que circundaban la urbe servían de gozne entre la gran Chichimeca y Mesoamérica. que aun llegaban hasta Yucatán y Guatemala. A la manera de un collar de perlas, Paquimé unió a lo largo del Pacífico a Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Michoacán, Guerrero, Chiapas y Guatemala. La ciudad no sólo fue distinta de los modelos de ciudad clásicos en cuanto a su función, arquitectura, jurisdicción y gobierno, sino que quienes la conocieron quedaron maravillados por sus edificios, ´que parecen haber sido construidos por los antiguos romanos´. Paquimé reconstruye la memoria del sitio al tiempo que narra la historia del estado de Chihuahua. Robert H. Lister y Florence Lister lo han descrito como ´un reino melancólico, silencioso, de llanuras amarillentas, erosionadas, con poca agua y sombra, y de montañas altas y escabrosas, cortadas a tajo por enormes desfiladeros´ y habitado por ´una raza de hombres fuertes, con mucho amor a la tierra para luchar por ella´.