MARIA ALICIA DE LOS ANGELES GUZMAN PUENTE
Este libro resalta la participación de las comunidades en el manejo de sus recursos naturales, enfocado al manejo del agua. Independientemente a las decisiones que una institución formal central dicte o que administraciones oficiales indiquen como actuar, son los mismos pobladores, con sus acuerdos, los que pueden construir sus soluciones. Lo que no está divorciado de hacerlo de manera convergente, vinculados a los sectores formales que se responsabilizan del agua. Articular los dos modos de trabajo (el formal y el comunitario) puede ser una tarea compleja, sin embargo, hay formas de poder solventar la dificultad, en este libro se denotó como el trabajo comunitario vinculado con el manejo adecuado del agua, la actividad doméstica cotidiana para tener agua en los hogares, y la organización comunitaria en relación con el exterior, a escala municipal o estatal, en el marco del manejo integral del agua, permiten dicha articulación. En concreto, el modo comunitario nos muestra las posibilidades de atender los acuerdos, las reglas del juego y sus prácticas sociales comunitarias con equidad y autonomía creadora. La autonomía surge como poder de control sobre la energía. Esto es, una sociedad en la que cada cual apreciará lo que es suficiente. Quizás sería una sociedad pobre, pero seguramente rica en sorpresas y libre (Illich, 1973: 39-40). Coincidimos con el autor en cuanto a la libertad y la creatividad que se da en ese tipo de comunidades.