Sentada al sol delante de su casa, Carlota estaba jugando tranquilamente con su muñeca, cuando vio un perro enorme que se acercaba a ella. Un perro extraño, de pelaje azul, de ojos brillantes como piedras preciosas. ?Pobre perro azul?, dijo acariciándolo, ?pareces abandodo?. Compartió con él su pan con chocolate.