Para muchas personas alrededor del mundo el grafiti es una monstruosidad, principalmente porque les es extraño, ajeno, desconocido y una obstrucción caótica para la vida cotidiana organizada. La desconexión del ciudadano común de la escritura en las paredes ha permitido que fueran creadas leyes antigrafiti por políticos, con poca reticencia y por lo general con el apoyo del público. A su vez, los creadores de los escritos se han convertido en delincuentes, simplemente debido a la criminalización del acto público de reunir sus nombres y mensajes.áEste libro presenta los mejores trabajos de los virtuosos que todavía pintan en las calles y los trenes por el bien del arte, de la libertad de expresión y a veces simplemente por diversión. Planeta grafiti 1 muestra las pinturas de algunas de las personas que he conocido en mis viajes por el mundo, y de otros que no conozco, pero que están en su mejor momento en sus propios países.á