Miriam Subirana nos invita en esta obra a reflexionar sobre nuestro impacto en el mundo como barómetro del poder de nuestra presencia. ¿Cuál ha sido este impacto? Hasta ahora, nulo. Hoy, muy escaso, pero la participación no presencial, es decir, la ´presencia no física´ puede cambiar, en poco tiempo, no solo el dominio e imposición de unos pocos sobre muchos, sino los mismos pilares de la democracia, haciéndola genuina, haciéndola representativa de la voz de los ciudadanos. De todas las presencias, que deben ser todas pacíficas, la más importante es la solidaria, la ´amorosa´ en palabras de la autora, porque implica reciprocidad, compromiso, implicación.