Voy a nombrar las cosas, los sonoros altos que ven festejar del viento, los portales profundos, las mamparas cerradas a la sombra del silencio. Y el interior sagrado, la penumbra que surcan los oficios polvorientos, la madera del hombre, la nocturna madera de mi cuerpo cuando duermo. Y la pobreza del lugar, y el polvo en que testaron las huellas de mi padre, sitios de piedra decidida y limpia, despojados de sombra, siempre iguales.