México ocupa interciolmente uno de los primeros lugares en el campo de la piratería, fenómeno que ha crecido de forma alarmante en los últimos diez años, repercutiendo desfavorablemente en el acervo cultural de la ción y en la economía del país, al ocasior pérdidas a los titulares de los derechos de autor, de los derechos conexos y de otros derechos de propiedad intelectual, que dejan de percibir así los beneficios que por sus actividades lícitas deberían obtener.