Así reza el anónimo que recibe Fredrerick Starks, un psicoalista con u larga carrera a sus espaldas y u vida cotidia de lo más tranquila. Starks deberá emplear toda su astucia y rapidez para, en quince días, averiguar quién es el autor de las amezadores misivas. De no ser así. Pasado ese plazo de tiempo deberá elegir entre suicidarse y ser testigo de cómo, uno tras otro, sus familiares y conocidos van siendo asesidos por un psicópata que promete llevar hasta el fin el plan que ha ideado para vengarse.
Dándole un inesperado giro a la relación entre médico y paciente John Katzenbach nos ofrece una novela en la tradición del mejor suspenso psicológico.