La Psicología del Trabajo y de las Organizaciones es hoy una espléndida realidad entre nosotros y, como todas las realidades, ha tenido una larga gestación de la que este libro da cumplido testimonio. Pero la amable invitación de su Coordinador a que escribiera un prólogo, justificada porque efectivamente estuve ligado a su introducción, debía desembocar necesariamente en un ejercicio de nostalgia. Rondaba ya la treintena, hablo del año 1947, y seguía indeciso respecto a mi futuro profesional. Había sido alumno de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona en sus años brillantes en tiempos de la República (había sido soldado de la misma República durante la Guerra Civil en el frente de Teruel). Después terminé, a trancas y barrancas, la licenciatura en Filosofía y ya llevaba un tiempo enseñando esta materia en Santander pero había llegado a la conclusión de que lo que me gustaba era la Psicología, tanto la individual como la social, de manera que renuncié a mi puesto en Santander y busqué un hueco en la Universidad de Barcelona, sin conseguirlo. Creía que lo que necesitaba era una temporada de formación en el extranjero pero en aquellos días todavía era difícil salir de España, y en Europa la guerra estaba recién terminada de manera que todos los caminos parecían cerrados. Pero cuando menos lo esperaba salió la oportunidad de una beca en Londres.