SALAZAR ANDREU, JUAN PABLO ANDREU
El triunfo constitucional es el triunfo de una cultura política de participación y de servicio sobre una cultura política de restricción despótica del acceso de las responsabilidades de gobierno. Es el triunfo de la ciudadanía sobre la sumisión. Uno de los privilegiados escenarios históricos de ese combate constitucional, por lo bueno, lo justo, lo bello y lo autentico, así como por la libertad, es México. Nuestro país es, desde su emancipación, un fiel testimonio de su profunda conexión con el movimiento constitucionalista en todo el mundo. A partir de su independencia del constitucionalismo. Hace casi un siglo, se convirtió en un centro impulsor de la renovación de las formas y categorías constitucionales. En este contexto, Puebla merece una reflexión específica, brillante y profunda como la que ofrece el autor de esta obra, pues el constitucionalismo poblano es uno de los mas relevantes exponentes de la actividad constitucional mexicana, ademas de que encierra una muy especial significación en la íntima e indestructible relación que une para siempre a México con España. El itinerario constitucional poblano es un fiel reflejo del proceso constitucional que experimentan los Estados Unidos Mexicanos a partir de la creación de la República, tras la efímera experiencia imperial iturbidista, y la abstracción hecha de la no menos efímera experiencia imperial habsbúrgica. Pero Puebla se caracteriza también por el dinamismo de su espíritu constitucional, el cual depara casi una decena de redacciones. Sin duda, se trata de un espíritu hijo de los profundos debates políticos que recorrieron México desde su emancipación, pero que sigue vivo, siempre atento al reconocimiento de los signos del tiempo y las necesidades de los ciudadanos.