Quien lea este libro tiene uno de los textos fundadores de lo que se ha dado en llamar criminología del realismo de izquierda. El realismo de izquierda surgió principalmente en Europa y Estados Unidos a mediados de la década de 1980 como reacción a la criminología cada vez más represiva de la derecha y, al mismo tiempo, a raíz de la percepción de que la izquierda había fracasado en su tratamiento del problema del delito. El auge del neoliberalismo trajo aparejada una nueva era de control punitivo del delito y el colapso de las viejas corrientes criminológicas liberales y social-democráticas. Estas últimas sostenían que el delito era consecuencia de la pobreza y entraron en crisis cuando el pleno empleo y el estado de bienestar social se vieron acompañados de un aumento y no de una disminución de los índices de criminalidad. Los gobiernos, influidos por el New Deal estadounidense y el Estado de bienestar social en Gran Bretaña, fueron sucedidos por un nuevo conservadurismo, neoliberal y agresivo, ejemplificado por Ronald Reagan en Estados Unidos y por Margaret Thatcher en el Reino Unido. Esta ´nueva derecha´ abandonó la idea de que el delito fuera consecuencia de la pobreza o de cualquier otro factor social. Las características biológicas y psicológicas del individuo pasaron nuevamente a ser consideradas las principales causas del delito. En otra interpretación, el delincuente fue visto como una persona normal y ´racional´ que calculaba los costos y los beneficios de la criminalidad. La culpa no era de la sociedad sino de la conducta antisocial del individuo. Este fenómeno se vio acompañado del abandono de la rehabilitación social y del retorno a un sistema de justicia criminal represivo orientado a castigar y a desalentar la comisión de delitos. El problema mayor de la injusticia de la sociedad en sí mismo fue olvidado. Se invocó el deterioro de la ´moralidad´ como causa del aumento del delito sin que fuera admitido en ningún momento que la nueva moralidad de un individualismo rabioso podía tener sus raíces en la estructura de un capitalismo desbordante, libre de los viejos controles de la democracia social.