Un día los Edison no podían encontrar a su hijo de seis años Al, como lo llamaba su familia. Estaban visitando a la hermana mayor de Al y su marido en su granja. Quedaba en las afueras de Milan, Ohio. Era el año 1853. De pronto el tío de Al tuvo una idea. Corrió hacia el granero y ahí encontró a Al sentado sobre un montón de paja. Estaba tratando de empollar un huevo de ganso. Había visto una gallina sentada sobre sus huevos cuando algunos pollitos empezaron a salir. Al quería hacer un bebé ganso salir del huevo. Los Edison no se sorprendieron. Tenían otros tres hijos, pero el menor, Al, era el más curioso. Y lo sería durante toda su larga vida. El mundo era muy distinto cuando Thomas Alva Edison era un niño -no había luz eléctrica, ni música para escuchar, ni películas para ver. Fue Edison quien hizo posible todo eso y mucho más, cambiando nuestras vidas para siempre. Edison creía firmemente en los inventos, los que podrían hacer la vida diaria más fácil y confortable. Y eso es exactamente lo que logró. Thomas Alva Edison fue, tal vez, el más grande inventor de su tiempo.