Raúl Castro ha cumplido a cabalidad su papel de eterno segundón, pero detrás de su rostro achinado y barbilampiño, detrás de sus chascarrillos y de sus chistes malos, detrás de su cultivada bonhomía se esconde un hombre con temple de acero que todavía no ha mostrado su verdadero rostro. Con una exhaustiva documentación y testimonios de familiares y colaboradores hoy exiliados, este libro indaga en la desconocida figura de Raúl Castro, en su infancia y adolescencia de parrandero y bebedor, amante de las peleas de gallos y torero ocasional, que ha recibido de su hermano las ruinas del país que él ayudó a destruir. Sin Fidel, Raúl Castro no sería nadie, pero sin Raúl la revolución cubana no sería la misma.