Doña María- Ana empezó este recetario antes de que la guerra civil la obligara, como a tantos españoles, a tomar el camino del exilio, y recorrió con él la enorme distancia que separa la meseta manchega del altiplano mexicano, hasta llegar, con esta edición, a nuestras mesas. Las recetas reunidas aquí constituyen no sólo un esfuerzo por condensar la expresión de un gusto regional, sino también un puente entre México y una de las culturas madre de nuestro mestizaje: la española. La cocina es, entre otras, una manera de mantener vivas las raíces y una poderosa liga con el país que, en el caso del exilio republicano, fue abandonando a la fuerza. Encontrar en la nueva tierra los ingredientes para preparar la comida ?ésa que deviene símbolo de la patria idealizada en el transtierro- es un hecho que hermana a la tierra que expulsa con la que recibe. Cocinar con esos platillos de la memoria en este otro país, ofrecerlos a la familia y a los amigos nuevos, guardar y transmitir los olores, sabores y colores en una caligrafía anudada de recuerdos es, en suma, un acto de amor y de adaptación a la nueva patria.