¿Existe la receta para un matrimonio perfecto? De ser así, ¿cómo mezclar los ingredientes en su justa proporción?. Igual que al preparar un pastel, un día puedes acertar y al siguiente no: ayer demasiado dulce, hoy un tanto insípido, mañana una pizca amargo. Se dice que el elemento imprescindible es el amor, pero existen muchas clases de amor, y muchas maneras de entenderlo . Y además hay que añadir otros factores como el romanticismo, el sexo, la infidelidad o la afinidad de intereses, por no hablar de la mayor renuncia de todas: la independencia personal. Precisamente esto último se ha vuelvo un martirio para Tressa, una escritora neoyorquina que, recién llegada de su luna de miel, se plantea la pregunta del millón: ¿se ha casado por amor o por miedo de quedarse sola?. Seguramente Tressa se sentiría mucho mejor si leyese los diarios de su abuela Bernardine, unas páginas de incalculable valor humano.