Este libro recoge el criterio y la memoria de un director escolar que ha tenido muchas y variadas oportunidades de participar en debates y de recoger confidencias de otros colegas, que considera de interés común. No son consejos -¿qué, quién se atreve?- sino reflexiones para considerar conjuntamente y sentimientos para compartir.
Las interesantes experiencias que recogen sus páginas, ponen de manifiesto la diversidad de estilos y mentalidades de quienes realizan la función directiva a la vez que confirman que todos los modelos organizativos pasan siempre por la personalidad de cada director quien, a la vez, se va conformando paulatinamente a través del apasionante quehacer diario del centro educativo que le compete dirigir.
Sus páginas se orientan hacia los directores y directoras escolares, como es obvio, pero también a todos los que piensan en cómo hacer del centro educativo un lugar de aprendizaje eficaz, espacio de convivencia estimulante y acicate de promoción humana, personal y solidaria, es decir, profesores, técnicos en educación, responsables de la administración educativa, padres, familias, etc.