Aquí están, aquí las tenemos, las reglas que ha estado esperando. Las reglas que ni siquiera sabía que existían. Las reglas de las que nadie les habló cuando tuvo una cita que condujo a un compromiso que condujo a otra cita que condujo a un ´Si quiero´. Su madre jamás se sentó a su lado y le dijo: ´ corazón mío, en el matrimonio, deja que el hombre tenga el mando a distancia. Le de la sensación de poder.´ Sus amigas casadas nunca la llevaron aparte para decirle: ´ La cerveza es para los hombres lo que las flores son para las mujeres.´ Su antigua compañera de habitación nunca le aconsejó: ´ A veces tendrás que fingir con tu marido, quiero decir que estás interesada en el deporte.´ Nadie te lo ha dicho nunca que hubieran reglas, normas, directrices o leyes que tuvieran que saber para tratar con el sexo opuesto. Usted pensaba que esa cosa de marido-mujer llegaba por sí sola de forma natural. ¡Error! No hay nada natural en ello. ¿Por qué cree usted que le llaman el sexo ´opuesto´? Ellos son raros, una especie por sí solos.