Florencio Estrada, un ranchero alegre y valeroso, huye a la sierra de Durango, junto a su mujer, sus hijos y sus seguidores, para avivar la brasa de una primera guerra cristera que no acababa de morir. El jefe cristero logra el respaldo de los Coras, Huicholes y Tepehuanes de la región, cuyos agravios ancestrales no provienen de la nueva ley de cultos religiosos. Rescoldo cuenta la reanudación de una guerra condenada al fracaso, casi una epopeya. Celebra a un puñado de hombres que asumieron su fe hasta las últimas consecuencias. Esta obra ha sido elogiada también por Jean Meyer, Adolfo Castañón, José Luis Martínez, Gabriel Zaid, Christopher Domínguez y Aurora M. Ocampo, entre otras personalidades que coinciden en su valor novelístico y documental. Destacan la fuerza de sus descripciones de la naturaleza y su riqueza en el uso del lenguaje popular duranguense.