La obra de Armando Alanís, como bien dice el epígrafe del poeta norteamericano Gregory Corso en este libro, se ciñe a su persona. La ciudad de Monterrey le debe una amplia muestra de su bardografía: poemas o reflexiones que escribe en distintos y paradójicos puntos de la urbe. Este ´Poeta de las bardas´ asume en su trabajo un activismo cultural inédito en el cual el bardo difunde su expresión de la manera más visible y profusa: las bardas. En este libro el discurso directo y juguetón hace de los elementos más pueriles de la realidad inmediata musas mayores. Recrearlos y presentarlos bajo el ojo de la ironía es su mayor afán.