Una vez más, Artes de México da a conocer uno de los aspectos más interesantes y poco difundidos de la cultura mexicana más profunda. Los rituales del maíz de los que hablamos en estas páginas son contemporáneos y están vivos. Y son una más de esas dimensiones de nuestra cultura que merecen mayor y mejor atención. Nos rodean y no les hacemos caso, no escuchamos su presencia: son el otro México. Como ha sucedido con tantos otros temas tratados en nuestras ediciones, en este momento estamos seguros de estar señalando y revelando a un público más amplio un fenómeno esencial de nuestro país.áNo son muchos los rasgos, motivos, temas o manifestaciones tradicionales que tienen en común la mayoría de las culturas incluidas en la inmensa diversidad del México actual. Dos de ellos, por lo menos, son primordiales y pueden considerarse fundadores del rostro nacional: la Virgen de Guadalupe y el maíz. Aunque de diferente naturaleza, los rituales de adoración y plegaria que los mexicanos les rinden a ambos, de una manera tan amplia, son invenciones humanas que han producido una riqueza extraordinaria en la vida cotidiana de muchas personas. Son, a la vez, invenciones espirituales de estimable trascendencia. Cada uno a su manera puede ser y ha sido considerado un milagro, un fenómeno divino que se desea ajeno a las explicaciones humanas.