Sahajriza Bogatyreva entró impetuosa, leve y desenfadadamente a la poesía, con una visión propia del mundo, reflejada en una percepción elevada, romántica de la realidad, con un deseo incontenible de penetrar en lo recóndito, en lo secreto, en los misterios del hombre y el universo, observando y fijándolo todo...