En la era de la globalización de la sociedad de la información nos encontramos en la nave espacial Tierra destino futuro, estamos todos en el mismo barco: nosotros somos, querámoslo o no, todos. Y sin embargo nuestras culturas y civilizaciones nos preparan para ser un nosotros frente a los otros. Tal vez porque, al contrario que Valle-Inclán en su esperpento, que sometía la realidad a la deformación de su imagen en los espejos cóncavos y convexos del Callejón del Gato, la técnica utilizada por las civilizaciones parece ser justamente la contraria: la de utilizar espejos cóncavos o convexos para contemplarnos a nosotros, a los otros y al mundo como si fueran espejos planos. Para salir del Callejón del Gato, el autor nos invita en este ensayo a realizar un viaje intelectual en dos etapas. La primera, de comprensión del presente y del siempre, de los espejos que condicionan y distorsionan nuestra visión de la realidad y del mundo -la universalidad occidental, los orientalismos y los occidentalismos, los ´valores asiáticos´... La segunda, de búsqueda de nuevos paradigmas sobre la democracia, el desarrollo, la diversidad cultural y la paz y otros elementos para la gobernanza global.