En el otoño de 1994 el autor de esta obra emprendió, junto con un pequeño grupo de investigadores pertenecientes a diversas disciplinas la semiología, la informática, la historia, y la teología un extraordinario proyecto: el desciframiento del Apocalipsis, considerado como el más misterioso y complejo libro de cuantos componen la Biblia. Apoyándose en el antiguo método de interpretación llamado guematría y valiéndose de un programa de computadora creado por el ex profesor Gerard Bodson y su equipo se adentraron en los misterios de un texto que, según la tradición, guarda los secretos del fin del mundo. Los inquietantes resultados de su trabajo se publicaron a finales de los años noventa, y desde entonces, han conmocionado a la opinión pública de todo el mundo, pues no sólo presentan profecías que efectivamente se cumplieron, sino que además anuncian una catástrofe de proporciones planetarias que tendrá lugar a mediados del presente siglo y cuyos primeros indicios han comenzado a manifestarse.