El día en que Martín Prechtel llegó por primera vez al pueblo de Santiago, a orillas del lago Atitlán en Guatemala, supo que ese era el lugar que tantas veces había visto en sueños. Corrían los años setenta, pero el tiempo parecía haberse detenido en aquel valle. Los colores brillantes de la tierra, los aromas que flotaban en el aire y las sonrisas de las mujeres lo acogieron como se recibe a un hijo pródigo que vuelve tras un largo viaje. El pueblo maya de Santiago, tan noble como sus orígenes, le mostró un nuevo modo de mirar el mundo, y el gran chamán Chiv le inició en unas prácticas espirituales que hicieron de Martín un hombre poderoso y sabio. Lo que había empezado como una aventura se convirtió así en una experiencia sin igual, y ese hombre nacido en una reserva india de Nuevo México, que había pasado su juventud vagabundeando con un a vieja maleta y una guitarra al hombro, echó raíces en Santiago, se caso con una joven maya y fue padre. De esos años y de esa cultura tan antigua y misteriosa nos habla Martín Prechtel en Los secretos del jaguar, un libro donde palpita la esencia de lo sagrado. << Los secretos del jaguar nos permite ver, oler y disfrutar del mundo secreto del los mayas.>> Clarissa Pinkola Estés