Durante largo tiempo el nombre de Eusebius lacobus Eisenreich, un monje del siglo XVI, corrió por los círculos académicos. Se le atribuía la autoría de un texto titulado sobre la supremacía, que supuestamente recogía un plan dirigido a obtener el dominio mundial por medio del caos. Al parecer el manuscrito, que según se decía superada con creces el ingenio y la osadía de Maquiavelo, había sido enviado al Papa Clemente VII, quien la habría atesorado hasta su muerte. Después se había perdido su rastro. La posibilidad de que hubiera perdurado hasta nuestros días era mera especulación, hasta que en Montana se halla el cuerpo acribillado de una joven que había susurrado