Los instantes de serenidad dan sentido y profundidad a nuestra vida. Nos apaciguan y regeneran. Nos recargamos de fuerza para afrontar el futuro. Y en momentos de adversidad, nos acordamos de ellos, porque nos ayudan a pacificarnos, a relativizar, a esperar.
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Nos gustarí,a sentir siempre serenidad, pero la vida nos sacude, nuestros demonios interiores despiertan... Y entonces nos angustiamos, nos desesperamos y dispersamos. Sufrimos.
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¿,Es posible aprender a sentir má,s a menudo esta serenidad? Sin duda. A travé,s de 25 historias y de sus enseñ,anzas, este libro nos invita a avanzar, a nuestro ritmo y manera, por el camino del equilibrio y la serenidad.