Después de vivir sin interrupción durante tres décadas en China, la guía Rumbo a Shanghái es el libro que me hubiese gustado escribir. También es cierto que hace quince años, la Shanghái de entonces poco tenía que ver la con ciudad de hoy. Shanghái se ha subido al escenario de las ciudades importantes del mundo y junto a Nueva York, Londres y Hong Kong, será una de las que tiren del carro de la economía global. Shanghai ha sido planificada para romper el triunvirato anterior y hacerse hueco entre ellas. Las infraestructuras ya están concluidas, sólo faltan un poco más de conexiones aéreas, fibra óptica y la debida promoción del talento y la cultura. Si el siglo XIX fue el de los imperios y el XX el de las guerras, el XXI será el de las finanzas y Shanghái está preparada para ser el centro financiero no sólo de China, sino de Asia. La guía Rumbo a Shanghái se publica coincidiendo con la inauguración de la Expo 2010. Se entiende que a partir de este evento la ciudad habrá llegado a su mayoría de edad. Ya no nos sorprenderán sus dramáticos cambios a los que nos habíamos acostumbrado, desde ahora irá creciendo de una manera más lenta, más acompasada. Es el mejor momento de publicar la guía, cuando en una ciudad se unen el mañana con el ayer. Porque si Beijing representa el presente de China, Shanghái es el reflejo de su futuro, el paradigma, modelo y arquetipo de hacia dónde marcha este país. China, pese a los problemas que afronta, es un país vibrante. Gracias a las publicaciones como ésta, ha dejado de ser aquel enigma envuelto en un misterio de antaño, para convertirse en un país conocido al que no se le teme, sino que se le contempla como fuente de oportunidades. Hay que apartarse de estereotipos y clichés. Acomodar a la quinta parte de población mundial en las sendas del desarrollo es un trabajo de gran valor y que no se realiza de forma vertiginosa. La guía Rumbo a Shanghái es un libro que no está escrito de pasada, contiene itinerarios bien programados y documentados. Abarca aspectos sociales y culturales. Descubre lo esencial y desvela los rincones más secretos de la ciudad. Puede ser usada tanto por el viajero en visita de negocios -para hacer turismo en su tiempo libre-, como por el turista con inquietudes de hacer negocios. Esta dualidad es uno de sus valores más originales.