Como todos, este libro es el trabajo de un lector. Su redacción consiste en exploración de ida y vuelta de una obra que ha devenido infinita como pocas: Las ciudades invisibles, de Italo Calvino. El presente libro es, a su modo, el recuento de diversas formas de recuperar un texto inagotable, desde sí mismo y desde las obras de otros autores. Los signos de los tiempos lee las ciudades de Calvino desde Jorge Luis Borges, Pierre Bourdieu, Ray Bradbury, Michel Foucault y muchos otros. Puede entenderse también como una reescritura y puesta en marcha del pensamiento sobre signos: de Charles Sanders Peirce, Ferdinand de Saussure, Algirdas Julien Greimas y Umberto Eco. Esa misma multiplicidad de lecturas que el libro efectúa, entrevera ejercicios de la razón y la imaginación que la práctica de los oficios ha preferido distanciar. Por su pretensión de recuperar en un dominio mayor la riqueza de la obra calviniana, ´Los signos de los tiempos´ puede ser entendido como un texto inscrito en el ámbito de la comunicación, lo que vale por decir un texto necesariamente transfronterizo.