Empezar. Quizá no haya nada más paradójico para quien ha elegido un oficio que no es otra cosa que un eterno retomo a los primeros pasos. Pero siempre hay un primer inicio que marca la pauta de los que vendrán. ¿Cómo dar forma a las imágenes, sensaciones, escenas e historias que nos habitan? Aprender a hacerlo es un proceso duro en el cual debemos alimentarnos de quienes lo hicieron primero, buscar en sus palabras nuestra propia voz. Y después de este aprendizaje, cuando nos sentimos capaces de dirigir la pluma o teclear sobre la hoja en blanco, ¿qué sigue? Exhibir nuestra creación a los ojos, al oído y al imaginario de los otros, esos extraños que tendrán la última opinión sobre nuestro trabajo.Quienes escribieron el volumen han pasado ya un largo camino de preparación. Como puede comprobarse con la lectura de los textos incluidos, están listos para enfrentar la mirada ajena. Hay en este libro relatos experimentales que sorprenden por su audacia formal, situaciones insólitas resueltas con eficacia, atmósferas tejidas con un lenguaje poético, cargado de densidad, ritmos sostenidos de principio a fin, tesis sobre la vida cotidiana, interpretaciones de nuestro devenir contemporáneo; pero sobre todo hay literatura, atisbos de algo más grande a punto de madurar.