Durante casi medio siglo, Elisabeth fue emperatriz y rei de un Imperio cargado de problemas en u época de decadencia. Pero ella da hizo por retardar esa decadencia. No fue u mujer de acción, como su sucesora Zita, a quien tocó vivir el derrumbamiento. Resigción, retirada a u vida particular y a la poesía y filmente a la soledad...ésas fueron las respuestas de Elisabeth a las exigencias de un cumplimiento de los deberes, del que su imperial esposo daba inscansable ejemplo a sus súbidtos. ¿Locura? ¿Sabiduría? ¿Intuición de lo inevitable? ¿O, simplemente, comodidad y capricho? El fin de siécle de la morquía danubia se personnifica prácticamente en Elisabeth, que se negó a vivir como emperatriz.