Los ángeles, habitantes de la conciencia occidental durante siglos, han sido motivo de innumerables obras artísticas. La presente antología quiere dar testimonio de cómo algunos poetas del siglo XX recogieron el simbolismo de estos seres celestiales para traducir las más variadas experiencias humanas. Así, la presencia bien hechora y la devoción que producen se ven transfiguradas en poemas que expresan su fe en una trascendencia difícil de asir. Si ángeles fuimos y nos desempeñamos ¿Cómo saber ser hombres todavía? Todo ángel es terrible. Y sin embargo, ay de mí, yo os invoco, aves casi mortales del alma, sabiendo lo que sois. Y era el demonio de mi sueño, al ángel más hermoso. Brillaban como aceros lo ojos victoriosos, y las sangrientas llamas de su antorcha alumbraron la honda cripta del alma.