El soneto es la forma de las formas, la joya de la corona de una sofisticación literaria que en español yen otras lenguas ha alcanzado momentos extraordinarios. Tal vez por eso Héctor Escobar Gutiérrez, llamado por algunos el Papa negro del neosatanismo en Colombia, es un celoso practicante del soneto. Utiliza sus ya canónicos catorce versos tanto para trazar intensos dibujos erótico-amorosos, como sucede en su libro Florilegio de escándalos y candorosas aberraciones, como para establecer las huellas literarias en un camino singular en Sonetos profanos. De Quevedo a Borges y de regreso Escobar Gutiérrez usa esa forma con gran libertad, la rompe y la reconstruye, inventa palabras pero a la vez tiene un timbre clásico. Esa conjunción consigue lo que quena Darío: muy antiguo y muy moderno. La singular obra lírica de Héctor Escobar Gutiérrez está llamada a ocupar un lugar notable en la lírica latinoamericana tanto por su carácter ´maldito´ como por su manejo de la forma. Sonetos profanos es un libro que permitirá al lector comprobarlo con creces.