Sujetar por la herida es el resultado de un arduo y riguroso trabajo de campo llevado a cabo por María Epele en el Gran Buenos Aires entre mediados de 2001 y 2005, zonas con una prolongada historia de consumo de drogas y, por extensión, profundamente afectadas por la epidemia del VIH-sida. Partiendo de los complejos vínculos entre procesos económico-políticos y vida cotidiana, la autora se propuso investigar las modificaciones de los lazos sociales producidos en esa área geográfica durante las últimas décadas, a partir de la circulación y usos de las drogas, poniendo en evidencia el entramado de las cambiantes relaciones entre drogas, pobreza y salud. Interrogar sobre el consumo de drogas en estos barrios es detenerse en las devastadoras consecuencias que han tenido en estas poblaciones las ´patologías del poder´ y las ´perversiones de la economía´ de la Argentina reciente. Más precisamente, es confrontar en el detalle de la vida cotidiana con los modos en que la producción de múltiples heridas, sufrimientos y malestares ha devenido en un campo fértil para el anclaje de nuevas formas de sujeción y también, por lo tanto, de nuevas acciones y demandas de reparación, alivio y bienestar.