Los súperjuguetes duran todo el verano es el fascinte relato de un niño incapaz de complacer a su madre, un niño que no es un niño, un niño cuya inteligencia es artificial. .. Este relato cautivó a Stanley Kubrick en 1982, quien invirtió varios años en su adaptación para u versión cinematográfica, proyecto que fue retordo después de su muerte por Steven Spielberg y que ahora ve por fin la luz en la gran pantalla. Los súperjuguetes duran todo el verano es la historia de un niño androide que no se siente querido por sus padres, que vive en un mundo artificial donde el límite entre lo real y lo irreal le hace dudar de la turaleza de su propia existencia. Es el cuento que da título a esta formidable colección de relatos futuristas, en los que Brian Aldiss hace gala de su característica capacidad profética humanista y de su acertada visión de cómo la tecnología y la inteligencia podrían aurse. Desde la visión pesimista de III, en que u codiciosa multiciol controla los recursos turales, hasta la más optimista de El botón de pausa, en que los avances médicos conducen a u sociedad más reflexiva, la pregunta de Aldiss es sutil pero simple: ¿Posee la humanidad suficiente inteligencia y capacidad de solidaridad para mantenerse a la altura del imparable progreso de la tecnología?