Una selección de cuentos donde la imaginación se somete a prueba. Mónica Lavín nos invita en su prólogo a sumergirnos en estas historias.Nunca olvidarás aquella tarde de agosto, le advierte el protagonista a su yo del pasado. Con esa frase el laberinto de la fantasía despliega ante ti cuatro rutas. En la primera, te muestra que el refugio de la infancia es frágil como el cristal. La segunda te dejará ver terror crudo: tumbas, fieras salvajes, fantasmas. La tercera te transforma: serás un personaje de la Antigüedad y tratarás de evitar que una ciudad milenaria colapse sobre ti. El último camino puede ser tu perdición: lo habitan criaturas imposibles y se dirige a los pliegues del tiempo, a rincones del universo donde nadie puede ser salvado.