El psiquismo originario debemos concebirlo como una sucesión indivisa de estados, especie de repercusión psíquica de la vida. No existe en tal psiquismo distinción entre sujeto y objeto, ni puede hablarse de una conciencia propiamente dicha. La vida es registrada psíquicamente, resuena y se duplica en una psiquenebulosa. Este psiquismo es, por decirlo así, inmamente a la vida desde sus comienzos, eco directo suyo y órgano que sirve al viviente para la coordinación interna y la conducta externa. Sobre tal basamento se edifica la psique superior o intencional, cuya peculiaridad consiste en la dirección objetiva de los actos, y también, a la larga, el espíritu, principio mediante el cual rebasa el hombre la esfera neutral.