¿Los recuerdos de sucesos ocurridos, se hilvanan en un tiempo continuo o fragmentado? Esta pregunta lleva a la idea central del libro: nuestra psiquis une eventos que en sí son discontinuos a través de un trabajo constante y silencioso de modo que la unidad secuencial a la que llamamos ´nuestra vida´ proviene del urdido de instantes inconexos. Si los intervalos entre ellos no son ensamblados hasta formar una continuidad, algo de la experiencia vivida queda sin dilucidar y constituye un trauma. El libro incursiona por la historia de las concepciones acerca del tiempo. Transita entre el eterno retorno de lo igual de la Antig?edad y la línea en fuga en la actualidad y abre interrogantes. ¿Cómo nos ayuda o entorpece para entender lo humano la teoría física de la relatividad (aliada de la concepción de continuidades) o la teoría cuántica (más amiga de lo instantáneo, impredecible y fragmentario)? ¿Cómo dirimir nuestra existencia entre un tiempo de presente extendido (Cronos) y otro hecho de instantes puntuales que ´segregan´ pasadó y futuro desde un presente inexistente (Aión)? Estas preguntas nos conducen, a su vez, a cuestionarnos si los recuerdos con que trabaja el Psicoanálisis son una suerte de verdades escondidas que esperan ser develadas o producciones plagadas de excesos y déficit.