Cuando un niño no quiere cortarse el pelo, hay que ir a la peluquería del tío Justo, porque además de ser un excelente peluquero, es un gran contador de historias. Sólo basta u peluqueada y los niños querrán regresar a oír las divertidas historias que cuentan por qué los zopilotes son negros o por qué hay un conejo en la lu.