Todavía quedan fanáticos está formado por una serie de ensayos breves cuyo hilo conductor puede resumirse, quizás, en un propósito fundamental: provocar el pensamiento sin concesiones frente a lo que el autor llama ´la debilidad mental ahora felizmente reinante´. Con tal intención, confluyen el sarcasmo y el análisis, la argumentación y la diatriba, la filosofía y la historia, todo en un intento continuado, tenaz, de desvelar la verdad sobre diversos asuntos sociales, morales, políticos y religiosos. Desde una reflexión sobre la Navidad hasta un recuerdo de la masacre comunista en Hungría -de la que se cumplieron cincuenta años en el 2006-, pasando por lo que se puede aprender de un futbolista como Zidane, y la manera del autor de enfrentar con carcajadas las blasfemias y calumnias que circulan por la plaza. El autor se califica como un ´francotirador políticamente incorrecto´, pues se asume como un pensador libre, ajeno a las modas intelectuales, sacrílego ante los ídolos de la era, por ello hace uso de un desenfadado estilo, desbordado de ironía, y advierte al lector: ´los capítulos de este libro de bolsillo no temen herir a los fanáticos del libertinaje y del liberalismo de izquierdas y del socialismo de derechas y de toda cuanta guarrada puede defenderse con el cinismo y la hipocresía a que nos estamos acostumbrando. Ríase usted conmigo, o de mí, que yo ya me he reído con usted, y también de usted, quizás, si usted pertenece a la mayoría de los estólidos seguidores de los eslóganes de ese mundo enrarecido del sentimentalismo y de la violencia contra la vida´.