Un día cualquiera, la protagonista de este cuento sale de paseo. En su camino va saludando a quien se encuentra. Pero todos están ocupados, no la escuchan o fingen no hacerlo. Ella siempre encuentra u excusa para justificarlo, aunque el mundo vaya desapareciendo conforme se extiende esta diferencia. Hasta que explota: ¡tontos! die se imagiría que de un agujero oscuro podría surgir algo que hará que el mundo brille de nuevo, dándole un nuevo sentido a la palabra ¡Tontos!