´Recuerdo mi historia de la princesa china, en cuyo honor se inventó hace muchos años mi apellido, y me doy cuenta de que perder a un amigo, una amiga o una novia es algo que siempre hace llorar y sentir mucho frío. No quiero olvidar lo que Julia me explicó ese día. Me impresiona mucho pensar en el cuadro del que me habló -ya lo busqué y di con él- y pienso en Julia: ¿no habrá sido ella ese ícaro que cae y se hunde en el mar, mientras todos siguen con su vida como si nada horrible estuviera pasando´?.