Desde que el oftalmólogo Alan Scott introdujo la toxina botulínica tipo A en la práctica médica, sus indicaciones y aplicación han crecido de manera exponencial. Ya no son sólo los oftalmólogos quienes la utilizan, también lo hacen diversos especialistas, como dermatólogos, neurólogos, otorrinolaringólogos, urólogos, pediatras y fisioterapeutas. Así, además del importante uso en medicina estética, se le utiliza hoy -entre otras afecciones- en distonías de todo tipo, sialorrea, hiperhidrosis, espasticidad, dolores neurálgicos, bruxismo, fisura anal e incontinencia urinaria. Como es un tratamiento inyectable, su uso requiere entrenamiento y el profesional debe estar familiarizado con la técnica y las dosis apropiadas. Por otra parte, quienes asisten a un bajo caudal de pacientes que pueden requerir esta terapéutica, sólo necesitan estar actualizados con las indicaciones para poder derivarlos a aquellos que realizan las infiltraciones. Ambos grupos encontrarán en este texto las respuestas para el uso correcto de la toxina botulínica. Una obra escrita por prestigiosos especialistas de reconocida trayectoria y práctica en las distintas aplicaciones terapéuticas de la toxina botulínica, que vuelcan en sus páginas su experiencia de forma clara y concisa.