¿Sabía que la furia al volante puede ser buena para la sociedad? ¿Que la mayoría de los accidentes ocurren en días secos y soleados? ¿Que nuestras mentes crean la falsa impresión de que el carril de al lado avanza más rápido? ¿O que se puede deducir el comportamiento de un país al volante a partir de sus niveles de corrupción? Estas son tan sólo algunas de las fascinantes cuestiones que Tom Vanderbilt explora en esta excursión por los misterios del tránsito y de la carretera. Gracias a una investigación exhaustiva y a múltiples conversaciones con expertos en conducción y encargados de tráfico de medio mundo, este libro estudia la actividad diaria de ponerse al volante para revelar la compleja red de factores físicos, psicológicos y prácticos que determinan cómo funciona el tráfico, por qué conducimos como lo hacemos y qué dice eso de nosotros. Vanderbilt identifica los límites de la percepción y las estructuras cognitivas que nos hacen conducir peor de lo que creemos. Demuestra por qué los planes para proteger a los peatones de los coches a menudo provocan más accidentes y que las glorietas, que parecen peligrosas y caóticas, de hecho hacen las avenidas más seguras, y además ayudan a reducir los embotellamientos. Explica cómo se forman los atascos, esboza las consecuencias involuntarias de la búsqueda de la seguridad vial y hasta identifica el error más común que se comete en los estacionamientos. El coche se convirtió hace tiempo en parte fundamental de la civilización occidental. Para algunos es un símbolo de libertad, para otros, de servidumbre. Como dice Vanderbilt, conducir es un prisma muy revelador para analizar cómo funciona nuestra mente y cómo interactuamos entre nosotros. En definitiva, Tráfico no trata sólo sobre cómo conducimos, sino sobre todo acerca de la naturaleza humana. Este libro cambiará el modo en que nos vemos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea. Y puede que incluso nos haga mejores conductores.