¿Son los seres vivos equiparables a artefactos mecánicos que sea lícito manipular sin límite? ¿Deben un puñado de transnacionales químicas, reconvertidas a empresas de ´ciencias de la vida´, controlar en su propio beneficio la satisfacción de necesidades humanas tan básicas como la salud y la alimentación? ¿Es el hambre en el mundo un problema técnico al que quepa hacer frente mediante cosechas transgénicas más productivas? ¿Resulta lícito conceder derechos exclusivos de propiedad industrial (patentes) sobre la vida, los seres vivos y los procesos vitales? Son estas cuestiones de fondo las que nos asaltan cuando reflexionamos sobre las nuevas biotecnologías, y en especial la ingeniería genética. Su aplicación masiva a la agricultura y la ganadería en años recientes ha dado origen a un vivísimo debate en el mundo entero. Hace más de diez años que se produjo la comercialización del primer cultivo transgénico (en Estados Unidos): puede ser un buen momento para hacer memoria del camino recorrido, evaluar lo que ha sucedido y reflexionar sobre qué pasos deberíamos dar a continuación. El ex-director de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, señalaba irónicamente: ´La biotecnología es la respuesta, pero ¿cuál era la pregunta?´ Este libro da cuenta de ese debate y a la vez aspira a intervenir en él, intentando recordar cuáles son las preguntas.