El lector tiene en sus manos u obra excelente. El tratado de la Justicia Agraria en México, del doctor Jorge J. Gómez de Silva Cano >, transita en varios caminos incitantes. Todos llevan a un solo puerto: el conocimiento de la justicia agraria, provisto por un jurista distinguido que de esta forma sirve al derecho y a la justicia, a México y a los campesinos de nuestra Patria. No habría mejor empeño ni más noble causa. La obra aparece cuando el firmamento que se extiende sobre las cosas del campo y de quienes lo trabajan -como el cielo de las tierras de temporal- permanece incierto. Quien se interne en las págis de este libro recibirá diversas enseñanzas. U, sobre el campo mexicano, fuente de vida y trabajo, otra, sobre la historia de México, en la que se ha empeñado esa vida y esmerado -o no- ese trabajo. Campo e historia son, de algu manera, lo mismo: nuestra vida comenzó en el campo y ahí se han desenvuelto los días del pasado remoto y del pretérito cercano, agitados por circunstancias numerosas. Ahí se cifran, ahora mismo, algunos temas del presente, y se anuncian, en un horizonte claroscuro -donde abundan las esperanzas, es verdad, pero también los malos presagios-, las horas del futuro inminente. El campo ha sido espejo y factor de nuestra existencia colectiva. y el campo, con su infinita variedad de contingencias, es el tema de este libro. El observador del pasado hallará en las antiguas estampas de lo que ahora nombramos México -leyendas, grabados, rraciones, crónicas de viajeros asombrados, extasiados-, un infinito paraíso poblado de riquezas turales. Lo era Mesoamérica, con sus ríos, sus lagos, sus campos, y lo era el Valle de México, con su lagu extensa, que rodeaba la morada de nuestros ancestros. Todo eso ha cambiado. Muchos tesoros desaparecieron. Otros decliron. Algunos aguardan el turno de ausentarse para siempre. Vivimos malos días que anticipan un desastre ecológico: bosques arrasados, aguas contamidas, cielo empañado, especies en decadencia. México, hogar de u biodiversidad pletórica, mira la extinción de aquel paraíso tural que heredamos de nuestros abuelos y difícilmente legaremos a nuestros hijos.