Las lesiones medulares tienen hoy día una gran relevancia e incidencia tanto médica como social, ya que representan una importante causa de discapacidad y sus consecuencias sobrepasan el entorno personal y familiar de quienes la padecen. Los traumatismos raquimedulares suponen más del 70% de las lesiones medulares y muestran una innegable proporcionalidad con el desarrollo industrial de las naciones, de manera que a mayor industrialización, mayor número de daño medular postraumático en la población. Se admite que por cada millón de habitantes se producen 50 nuevos casos de lesión medular traumática y que en casi las tres cuartas partes de los casos, estas lesiones afectan a individuos jóvenes menores de 40 años, gravándose además con una mortalidad global precoz que varía entre el 5 y el 20% de los afectados, en relación con el nivel de la lesión raquídea. Suponen, además, un importante impacto económico, porque los datos recogidos de EE UU y de la Unión Europea indican que cada año tienen que dedicarse más de mil millones de euros para el cuidado de los pacientes parapléjicos.