A lo largo de los años hemos observado que las organizaciones empresariales proclaman orgullosas que ´la gente es nuestro activo más importante´, una declaración desplegada con frecuencia y en forma destacada en la misión, la literatura promocional o el reporte anual de las compañías. Sin embargo, en realidad, solo unas pocas organizaciones honran esa declaración. Esta brecha tiene consecuencias tanto humanas como financieras. Este libro describe una filosofía que podría servir para que las organizaciones puedan cumplir su compromiso con la gente y al hacerlo tengan más éxito en alcanzar sus metas estratégicas. El resultado de este esfuerzo puede ser un mundo más humano e interconectado y un regreso a la civilidad. ¿Será posible que tengan raíces comunes un mundo más civilizado y unas empresas exitosas?