Llegó una noche al Eje CentralAcuchillada, con el lomo quemadoUna botella de vodka me acompañaRabiosa y tambaleándose llegóEra como un bidón de gasolinaUna promesa asombrosaClavos oxidados y torcidos sobre las viejas nochesArrancó furiosamente mi carne sin necesidad de colmillosDesde esa noche nunca me soltó.